jueves, 18 de marzo de 2010

Cuernavaca al paso de la emergencia

* Asume Ayuntamiento control de recolección y depósito de la basura
* Prevé UAEM tragedia ambiental; PRI apoya a MMG; PAN ve complot
Israel Mariano, Andrés Lagunas y Oswaldo Salazar
Cuernavaca, Morelos.- Mientras que las brigadas rojas del Ayuntamiento y los empleados de PASA se disputan la limpieza del Zócalo, las colonias populares de Cuernavaca hieden por malos olores ante el acumulamiento de la basura, lo que llevaría a declarar a la ciudad en estado de emergencia, ante el riesgo de que se provoque una tragedia ambiental como ya lo prevén investigadores de la UAEM.
En medio de críticas por lo que se considera una decisión apresurada y sólo para cumplir una promesa de campaña, desde ayer el Ayuntamiento del Cuernavaca puso en marcha un dispositivo especial para recolectar más de las 500 toneladas de basura al día.
Con algunos retrasos para cubrir las rutas, fueron integrantes de las llamadas "brigadas rojas" con ayuda de al menos 20 ciudadanos voluntarios quienes hicieron el trabajo. Al momento, la contingencia ha sido resuelta casi en su totalidad y el Ayuntamiento cuenta con capacidad para resolver el conflicto de la basura cuando menos por dos meses más, aseguró Rodrigo Gayosso Cepeda.
Sin embargo, la guerra entre el Ayuntamiento y la empresa PASA se empieza a politizar, pues mientras que diputados del PAN advirtieron que todo lo actuado deja ver un complot en contra de la empresa para quitarles la concesión y dársela a una nueva empresa, legisladores del PRI salieron en defensa de las determinaciones del alcalde Manuel Martínez Garrigós.
Por su parte, el investigador de la UAEM, Óscar Dorado Ramírez, vislumbró una "tragedia ambiental" por el cierre del relleno sanitario, por lo que exhortó a las autoridades municipales a remediar el problema de la basura de inmediato, antes de que se generen problemas de salud y daños ecológicos mayores.
En su desesperación la empresa PASA acusó el martes al Gobierno Municipal de impedirle la movilización de sus 40 unidades recolectoras de basura y para ello haber enviado a patrullas de la policía local. Esta versión fue desmentida ayer por Bulmaro Hernández, quien reconoció que ante la incertidumbre los trabajadores se negaron a entregar las llaves de los camiones y decidieron asegurarlos como garantía de su pago de salarios.