sábado, 2 de agosto de 2008

Manifiesto del campamento ambiental Loma de Mejía

Raúl García Barrios y Luis Tamayo
La Jornada Morelos

La postura que el ayuntamiento de Cuernavaca manifestó ayer públicamente en torno al campamento (el uso de la palabra “plantón” es incorrecto) ciudadano de oposición a la construcción del relleno sanitario en Loma de Mejía merece una respuesta firme y clara, por lo que los individuos y organizaciones representantes de la sociedad civil que participamos en el mismo declaramos:
1. La autonomía municipal constitucional NO le permite al gobierno de Cuernavaca dañar con sus políticas los derechos de otros morelenses. La ley mexicana lo obliga a resolver el problema de disposición final de los desechos sólidos de manera integral, y sin implicar un riesgo para las poblaciones humanas y los ecosistemas no sólo del mismo municipio, sino también de las localidades fuera de sus límites. Lo obliga también a considerar todas las opciones existentes, y a realizar las gestiones económicas y sociales necesarias para darles cauce, de manera que el resultado sea socialmente legítimo y ecológicamente sustentable. Morelos cuenta con esas opciones, pero el gobierno de Cuernavaca se ha negado a perseguirlas sin otra razón que sus intereses económicos y políticos menores. De esta manera se manifiesta dispuesto a traicionar los principios constitucionales de la unidad política morelense.
2. Bajo escrutinio científico cuidadoso, los estudios geológicos y geohidrológicos de la Manifestación de Impacto Ambiental que considera viable la construcción del relleno sanitario en Loma de Mejía, resultaron ser profundamente defectuosos, y falsas sus conclusiones sobre la ausencia de riesgos para las poblaciones y los ecosistemas. Este es un hecho constatado y sancionado en lo individual por cientos de científicos y por algunas de las organizaciones científicas más prestigiadas del país, por lo que el debate ha sido plenamente resuelto en contra del proyecto. Es una mentira del ayuntamiento de Cuernavaca el insistir en la idea de que es científicamente válido el Manifiesto de Impacto Ambiental que da luz verde al relleno sanitario de Loma de Mejía. Los poquísimos científicos y técnicos que siguen apoyando esta posición incurren en una grave falta moral y deben ser objetos del repudio profesional.
3. De acuerdo al ingeniero Jorge Sánchez, máximo experto en la materia y coordinador del equipo que escribió la Norma Mexicana, el proyecto de Loma de Mejía incumple prácticamente todos los puntos que se refieren a las características de los sitios adecuados para establecer un relleno sanitario. De acuerdo a los máximos expertos nacionales e internacionales en la materia, la tecnología propuesta es insuficiente para evitar los graves riesgos implicados. Sólo persisten en defender la virtud de esta tecnología quienes tienen intereses políticos o económicos en la construcción.
4. Lo que es más sorprendente es que el ayuntamiento persista en tratar de hacer creer a la ciudadanía que una falsa solución como Loma de Mejía pueda resolver permanentemente el problema de la basura en Cuernavaca. Lo cierto es que los rellenos sanitarios construidos en sitios tan inadecuados como Loma de Mejía son un problema gravísimo para un futuro no muy lejano. Ante ello, se justifica plenamente el uso de la resistencia pacífica y la desobediencia civil, pero en ningún momento dicha resistencia ha implicado “la toma de las instalaciones municipales”. Nuestra interferencia es moral, no física, y sólo busca brindar más información a la población e infundir en nuestros gobernantes una conciencia más limpia y justa. No hemos impuesto, ni pretendemos imponer, ninguna restricción a las actividades cotidianas del ayuntamiento.
5. Ni el capricho interesado, ni la mentira pública persistente, ni el silencio ominoso y cómplice son virtudes que deban ser exaltadas. Tampoco la represión ciudadana ni la intimidación mediática. No son virtudes la intolerancia con quienes con razones se oponen al poder interesado e irracional. Muchos menos es virtud atentar en contra del futuro de miles de familias y los ecosistemas morelenses. Como lo hemos demostrado, si cualquier miembro del ayuntamiento desea, con razones fundadas y virtudes verdaderas, ejercer la protesta donde sea justo hacerlo, contarán con nuestro apoyo solidario y ánimo de lucha.
6. La construcción de un relleno sanitario no hace pionero a nadie, pues esta tecnología es obsoleta. La actual administración sólo es pionera en intentar construir uno en las peores condiciones ambientales posibles. ¿El proyecto cuenta con la aprobación de la inmensa mayoría de la población cuernavacense? Esta afirmación repetida del ayuntamiento carece de cualquier base objetiva y deriva de la percepción distorsionada de la realidad que provoca el ejercicio del poder interesado. No podemos aceptar que los cuernavacenses compartan el afán de su gobierno de resolver sus problemas dañando a sus vecinos, quienes con justicia se oponen con fuerza al relleno. Además, en última instancia, sólo quienes serán dañados por el proyecto pueden sentenciar sobre sus virtudes y defectos.
7. En México, la ciudadanía cuenta con el derecho a la información, por lo que todos los documentos públicos de Loma de Mejía son públicos (de hecho, el interesado puede consultarlos inmediatamente en la página de los Chalmeros, junto con otros que discuten sus “legitimidad y virtudes”). Sin duda, la transparencia es una de las máximas virtudes democráticas. Pero es una herramienta útil no sólo para satisfacer las inquietudes normales de la ciudadanía. La prueba de fuego de un gobierno transparente es que pueda dar respuesta justa a las inquietudes anormales que un proyecto tan irracional como Loma de Mejía ha causado en miles de personas. Es de políticos sabios cambiar de opinión frente a las demandas que son justas.
8. En sentido estricto, en la democracia las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos que le confieren legitimidad al representante, quien tiene la obligación de facilitar a los ciudadanos su capacidad de asociarse y organizarse de tal modo que puedan ejercer una influencia directa en las decisiones públicas. El proyecto de Loma de Mejía fue construido y aprobado a espaldas de la ciudadanía y se basó en la mentira científica y el fraude legal. No cuenta, por ello, con la legitimidad que requiere el acto democrático. Aunque todavía hoy es un acto legal, esperamos que muy pronto deje de serlo, pues está basado en un crimen administrativo. Mientras esto ocurre, la ciudadanía tiene el derecho de ejercer la resistencia pacífica y la desobediencia civil como una herramienta de protesta moral y una vía legítima para detener el proyecto. El 8 de junio del presente año, el presidente municipal firmó un pacto contra la violencia en los conflictos ambientales de Morelos. Ese día se comprometió a respetar el derecho de la ciudadanía a expresar sus argumentos a través de estos medios de lucha y sin temor a la represión. Invitamos a toda la ciudadanía a vigilar que nuestro gobernante cumpla estrictamente con este acuerdo.
Por nuestros hijos, salvemos a las barrancas de Cuernavaca de la contaminación.