jueves, 7 de agosto de 2008

Ciega y sorda, autoridad capitalina ante la inviabilidad del relleno


ELIZABETH CUEVAS VILLALOBOS
La Jornada Morelos

CUERNAVACA. Representantes internacionales de Greenpeace aseguraron que las autoridades de Cuernavaca no quieren ver las inconsistencias del proyecto de construcción al relleno sanitario y ponen en evidencia su interés personal en la obra. Gustavo Ampugnani y Gerardo Magallón, de la campaña en defensa de los bosques, coincidieron que la única alternativa para la ciudadanía es la movilización, y de esa manera obligar a la autoridad a rectificar. Reconocieron que esta actitud oficial se repite en muchas partes de México.
En las instalaciones de la comuna capitalina, Gustavo Ampugnani explicó que el tiradero de residuos sólidos urbanos en Loma de Mejía afectara una de las pocas barrancas silvestres. Dijo que la organización de ambientalista promueve el programa “basura cero”, que es un manejo diferente de la basura y se trata de rehusar lo que se pueda y reciclar lo que se pueda, y de hacer responsables a las empresas que producen la basura.
Según el especialista, la capital del estado tiene una oportunidad histórica de hacer lo que otras ciudades: “cambiar esa visión de tiraderos y promover el concepto de basura cero (…) enseñar a la población a separar los residuos y tener a pequeñas empresas que se dediquen a rehusar todo aquello que se genera en una casa.
Durante su visita en Morelos para apoyar a los ambientalistas que mantienen un campamento en el patio principal del ayuntamiento de Cuernavaca, planteó que una situación similar ocurre en la construcción de la carretera Lerma-Tres Marías, que a pesar de la oposición de las comunidades, las autoridades estatales y federales planean su edificación, independientemente de las afectaciones que esta obra tendrá en el medio ambiente de la zona.
Los activistas mantuvieron que por el momento el apoyo al campamento en el ayuntamiento, será únicamente una manifestación de solidaridad por parte de Greenpeace, aunque aun no determinan si recurrirán ante los tribunales internacionales. Los voceros de la organización ambientalistas dejaron en claro que en Cuernavaca hay una clase política “ciega y sorda” a las demandas ciudadanas que deja entrever el interés económico que esta detrás y que cuidan los funcionarios panistas del municipio.