viernes, 15 de agosto de 2008

Loma de Mejía: la decisión del poder

JAIME LUIS BRITO
La Jornada Morelos

La decisión está tomada. El endurecimiento del discurso de Jesús Giles Sánchez el miércoles pasado, indica que las cosas se están cuadrando. En las próximas semanas, al menos uno de los rellenos que sirven como válvula de escape para Cuernavaca será cerrado en el estado de México. Como consecuencia, la ciudad podría vivir de nueva cuenta una nueva contingencia ambiental como la que se vivió en octubre de 2006.
Las calles podrían llenarse de bolsas de basura como en aquel entonces. Derivado de ello, una buena parte de la población de la capital exigiría una solución “inmediata”, como ocurrió hace casi dos años. Ello dará una ventaja al alcalde, porque aislará al movimiento opositor al relleno sanitario. Con la basura en las calles, los sectores que hoy simplemente son indiferentes al tema de la basura, tomarán partido: lo harán a favor de la construcción de un relleno sanitario en dónde sea. Y obviamente, el lugar que será aclamado es Loma de Mejía.
Al mismo tiempo, para cerrar la pinza, la CEAMA clausurará prácticamente todos los tiraderos a cielo abierto que existen en muchos municipios, con ello, serán indispensables uno o dos rellenos regionales. Los municipios del sur poniente iban bien, con la venia del gobernador, se organizaban para instalar un relleno en Amacuzac. Pero esta propuesta, ya casi está muerta. El único lugar que tendrá la posibilidad de convertirse en relleno sanitario regional será Loma de Mejía.
Con ello, el gobierno estatal doblegará a algunos municipios que han mostrado su solidaridad con el movimiento, dado que no tendrán lugar para colocar su basura. Aumentará la presión y las condiciones políticas y sociales estarán puestas para imponer, incluso por la fuerza, la construcción del relleno sanitario en Loma de Mejía.
Además, de acuerdo con la información disponible, los trabajos van avanzados al 40 por ciento en el predio, la maquinaria ha salido del lugar y en breve se comenzará a colocar la membrana e instalar la tubería para la laguna de lixiviados. Lo mismo pasa con las vías de acceso, sobre todo el que se está construyendo en el camino a Buena Vista del Monte.
La marcha de este jueves es una muestra de que la resistencia continuará, pero las condiciones están por cambiar. La decisión está tomada, todavía falta, pero el futuro no es halagüeño para quienes han mantenido la oposición férrea.
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