viernes, 8 de agosto de 2008

Loma Mejía

Javier Jaramillo Frikas
Diario de Morelos

Morelos reclama la existencia de rellenos sanitarios que cumplan con la normatividad nacional e internacional de respeto al medio ambiente. No existe uno solo con esas características y lo más preocupante, no se conoce –sobre todo entre los expertos- quienes ofrezcan proyectos de este tipo.
Lo único que vemos, escuchamos y leemos es que existe un conflicto serio entre ciudadanos y organizaciones civiles en contra del relleno sanitario de Loma Mejía en Cuernavaca, que han establecido un campamento de plantón al interior del edificio municipal y que uno de los organismos más representativos del mundo tiene aquí a uno o dos de sus integrantes: Grenspeace.
Está muy bien que existan ciudadanos que vean más allá del día de hoy, sobre todo en temas relevantes como el ambiental; mejor que se genere una cultura ecológica para nuestros descendientes, aquellos que manejen normalmente la separación de los desechos y demás cosas que en otros países hace años es común. Pero en tanto, bien vale preguntarse dónde van a tirarse los desechos y si en esos sitios se reúnen las condiciones que exigen las normas internacionales. En relación a Loma Mejía se han dado bastantes sucesos que van desde la notoria preocupación, los ataques brutales a algunos de sus protagonismos, la intención oficial por explicar y explicar aplicando además la elemental prudencia que es su obligación, pero no encontramos en las voces –incluidas las tantas protagónicas- quienes ofrezcan alternativas reales para un relleno con todas las condiciones.
¿Cuántos tiraderos a cielo abierto existen en Morelos? Cualquier terreno es bueno para que un ayuntamiento, un ayudante municipal o el vecino cualquiera haga su propio tiradero. Es un referente histórico en nuestra tierra. ¿Cuál es el valor de llevar la basura a otras entidades donde en cualquier momento van a cerrar la puerta por presiones sociales? ¿Acaso es falta de comunicación entre los protagonistas principales o, de plano, se trata de negarse por negarse? Si existen argumentos, elementos, bases, no hay manera de estar en contra. Si, por el otro lado, se cuenta con las mismas condiciones que hagan inviable el relleno en Loma Mejía, que se den con detalles. Lamentablemente, el menos informado es el pueblo—pueblo, porque ni la autoridad ni los activistas han ganado esa condición, o cuando menos no nos parece que así haya sido. Sin embargo, las posiciones radicales se empañan cuando entre tanta gente valiosa que participa en el movimiento, se cuelan auténticos negociantes del medio ambiente, personajes con discurso y títulos, que por un lado ofrecen, se les rechaza y tras ello elaboran una estrategia para generar condiciones adversas a los que se atrevieron a decirles no. Y hablamos de gente que se maneja con dinero y títulos, como también nos encontramos con dirigentes sociales éticos, honrados y transparentes en su manejo, cuya conducta por lustros es clara y contundente.
Pero regresamos con las necesidades de inicio en este espacio: no hay en Morelos rellenos sanitarios que cubran las necesidades de la población, tampoco que entre la gente que protesta –con sus razones- aparezcan alternativas de proyectos viables, que antes de llevar impreso el egocentrismo de sus científicos cuenten con la fuerza de la razón. Los protagonismos en asuntos de tal seriedad debemos rechazarlos, porque la
necesidad de la sociedad por tener dónde depositar su basura debe contar con la lógica elemental que no se le revierta en enfermedades o contaminaciones. Si el relleno de Loma Mejía no cuenta con las condiciones técnicas para su instalación, que se pruebe y tendrá, seguro el apoyo de la mayoría. Y si es al contrario, ya, que se apresuren los trabajos.