domingo, 15 de junio de 2008

SERPIENTES Y ESCALERAS / Cristobal Martínez

Eolo Pacheco
El Regional del Sur, 13 de junio de 2008.

La agresión en contra del líder de San Antón ha enrarecido nuevamente el panorama social y político en la capital. La golpiza de que fue objeto Cristobal Martínez ha sido atribuida al alcalde capitalino y ha provocado reacciones violentas en su contra. No hay, hasta el momento, ninguna prueba que vincule el atentado con el gobierno de Cuernavaca o con el relleno sanitario. Aún así la voz popular está convencida de que el autor intelectual es un panista. Es el costo de tener una mala operación política y un pésimo manejo de prensa.

Cristobal Martínez
La agresión de que fue objeto el ayudante municipal de San Antón ha enrarecido todavía más el escenario social y político en Cuernavaca. Las consecuencias de la golpiza a Cristobal Martínez se van a sentir en el proyecto del relleno sanitario capitalino, en el gobierno municipal y en las perspectivas electorales de Acción Nacional en la zona metropolitana. Inmediatamente después de que se conoció del ataque en contra del líder social comenzaron a surgir rumores; casi todas las sospechas apuntan a la figura de Jesús Giles Sánchez. La gobernabilidad en la capital se complica, los interesados en desestabilizar al ayuntamiento son muchos.
Hay varios aspectos que hay que observar en este nuevo capítulo de la historia del relleno sanitario. Vale la pena resaltar que este ingrediente, aún cuando pudiese no estar directamente ligado con el proyecto del relleno sanitario, aviva la inconformidad ciudadana que ya existía sobre la obra en Loma Mejía y enardece los ánimos en contra del presidente municipal de la capital.
Hay aspectos que vale la pena destacar en paralelo a lo ocurrido ayer con el líder social: el gobierno capitalino ha dejado muchos heridos en el camino y ha abierto demasiados frentes en su contra. Los interesados en causarle un problema o sembrarle una crisis son demasiados y muchos de ellos militan dentro del PAN. A pesar de que no existen elementos contundentes que confirmen la hipótesis de que la agresión a Cristobal Martínez está relacionada con su lucha en contra del proyecto del relleno sanitario, la percepción colectiva ha dado por cierto el argumento de que el ayudante municipal fue levantado y golpeado por órdenes de funcionarios de Cuernavaca.
En este tenor hay otro elemento que sobresale: el mal manejo de comunicación que existe en el ayuntamiento de Cuernavaca y la nula capacidad de reacción que tiene el equipo de prensa del presidente Giles. Dos elementos al respecto:
1.- Desde que inició la obra, el gobierno de la ciudad no ha podido socializar el proyecto ni ha sabido venderle a la comunidad los aspectos positivos que representa la obra que se impulsa en el ejido de San Antón. A pesar de que se cuenta con el aval de la universidad y se cumplen con las normas ambientales requeridas, el área de comunicación no ha hecho nada para transmitir estos argumentos a la sociedad a través de los medios de comunicación
2.- Una vez que trascendió el incidente sufrido por uno de los principales opositores a la obra de Pacsa, el gobierno capitalino emitió un apresurado comunicado de prensa en donde pretendió deslindarse de lo ocurrido, en el que ofreció una investigación que esclarecería los hechos y castigaría a los culpables (cosa que no le corresponde) y en el que advierte un nerviosismo singular en un hecho que no le relaciona directamente.
Reza el refrán popular: explicación no pedida, culpabilidad manifiesta.
Son muchos los elementos de juicio que surgen en torno a este hecho. Algunos refieren la descomposición social que se ha generado en torno al proyecto sanitario que impulsa el gobierno de Cuernavaca y otros confirman la elevada cantidad de enemigos hechos por el alcalde y su administración. Un hecho es indiscutible: aunque no tenga nada que ver con ella, la agresión a Cristobal se le va a cargar al munícipe y a su gobierno, va a enardecer los ánimos de los opositores al proyecto y generará una nueva oleada de ataques en contra del gobierno de la ciudad. El problema del alcalde y de su equipo es que han abierto demasiados frentes en su contra.
Hay nuevos elementos de crisis incrustados en la polémica del relleno sanitario de Loma de Mejía. El quid de este asunto (lo ha sido desde el principio) es la incapacidad del gobierno capitalino para socializar la obra y la facilidad con que el ayuntamiento de Jesús Giles ha multiplicado sus enemigos. Frente a un hecho reprobable donde no hay un solo elemento que permita culpar de manera directa a la administración cuernavacense, la voz popular está convencida de que el ataque fue perpetrado por órdenes de Jesús Giles.
En síntesis: a pesar de no haber pruebas en su contra, la percepción generalizada refiere que el autor intelectual de la agresión a Cristobal Martínez es Jesús Giles Sánchez. El problema del alcalde es que aún cuando puede no tener nada que ver con este hecho, la suma de animadversiones que ha sembrado a lo largo de su administración le ha convertido en blanco fácil de cualquier ataque y le hace vulnerable a este tipo de situaciones.
Lo grave es que son muchos los enemigos de Jesús Giles. Lo delicado del caso es que el origen de la desestabilización, dicen, puede estar dentro del mismo PAN. Es el llamado fuego amigo.
En un ejercicio de especulación (especuleeeeeeeeero), habría que revisar tres hipótesis respecto a lo sucedido con Cristobal Martínez. La primera podría caminar en el sentido de que el ayudante municipal de San Antón fue, como muchos ciudadanos lo han sido, víctima de la delincuencia o del abuso de las autoridades; el de Cristobal no es el primer caso de alguien a quien “levantan” y golpean, pero llama la atención que el líder social fue agredido, pero no asaltado. Se descarta entonces esta idea. La segunda opción (la más considerada hasta ahora en el imaginario colectivo) es que Cristobal Martínez fue golpeado como consecuencia de sus acciones de rechazo al relleno sanitario de Loma Mejía y que el autor intelectual de la infamia es el presidente municipal de Cuernavaca a través de algunos elementos de la policía. Esta es la historia más aceptada por muchos, aunque hay aspectos que no tendrían lógica:
¿Porqué Jesús Giles haría algo a sabiendas de las reacciones que inmediatamente habría en su contra? La tercera hipótesis es más delicada y, como las anteriores, tampoco tiene ninguna base firme: La agresión a Cristobal Martínez la hizo alguien interesado en desestabilizar al gobierno de Jesús Giles. Él o los autores del ataque sabían en qué momento y en qué circunstancias perpetrarían la agresión, midieron los efectos que ello causaría, entendieron que la culpa recaería en el gobierno de Cuernavaca y que el impacto de la agresión sería con cargo a la obra de Loma de Mejía; se trataría de un conflicto sembrado con la intención de desestabilizar al gobierno de la ciudad y para mermar la imagen y las condiciones políticas y de gobierno de Jesús Giles Sánchez. La idea podría haber surgido de algunos integrantes del propio Partido Acción Nacional. Cualquiera de estos tres escenarios (y los demás que surjan) llegan a un mismo sitio: golpean a Jesús Giles, a su gobierno, a la empresa Pacsa y al PAN en la capital. En todo caso diríamos (con el debido respeto a Cristobal): el madrazo está dado. Jesús Giles está capitalizando las consecuencias de sus actos y está sintiendo el calor del fuego amigo.
Varios aspectos tendrían que analizar los observadores y los operadores de la política en el caso de Cristobal Martínez.
1.- La agresión de que fue objeto el líder social surgió en medio de una polémica que viene desde hace más de un año, que no ha podido ser superada en lo social, que no ha sabido ser atendida en lo político y ante la cual se ha actuado con ineficiencia en la comunicación
2.- La golpiza sucede en el marco de una festividad popular en donde que la figura del ayudante municipal es preponderante y el efecto de la agresión se multiplica
3.- Tras conocerse los hechos, muchas personas y grupos mostraron su indignación, sacaron conclusiones rápidas y asumieron que el culpable es Jesús Giles Sánchez; ante ello la reacción oficial fue inconsistente y el comunicado de prensa fue desafortunado
4.- Las reacciones que se han dado hasta el momento son sociales y los movimientos que se avecinan están ajenos a la influencia de los partidos políticos (aunque algunos actores ya se quieren montar en el hecho); si el gobierno de la ciudad y su partido no alcanzan a ver que se trata de una reacción ciudadana legítima y de un movimiento social que va a crecer, las medidas que tomen al respecto serán erradas
5.- Los efectos de la agresión a Cristobal Martínez se ven hoy en la administración capitalina, pero se van a sentir en la base electoral que el PAN tiene en la zona metropolitana
6.- Existe una red social que ha venido creciendo en el estado y de la que forma parte el ayudante municipal de San Antón. Cristobal Martínez y Rodrigo Morales (por mencionar algunos) están en Cuernavaca, Cosme Quevedo y Rafael Martínez Jacobo están en Temixco; Saúl Roque y Cutberto Neri operan en Xoxocotla; y como ellos hay muchos más en otros puntos del estado
7.- El PAN en Cuernavaca y el gobierno de Jesús Giles le apostaron todo su capital político al relleno sanitario de Loma Mejía
¿Y si se viene abajo el proyecto?
¿Ya tienen un Plan B?
El golpe a Cristobal le va a doler mucho más a los panistas y al alcalde que lo que en este momento le duele al vecino de San Antón.
La reforma al artículo 58 de la constitución no avanzó. De nueva cuenta se quedó en el tintero legislativo. A pesar de ello, dicen, la jurisprudencia ha quedado obsoleta y aún sin reforma hay elementos que hacen pensar que ese aspecto ya no será impedimento legal para que en las elecciones del 2012 participen candidatos no nacidos en Morelos. Lo que sobresale en este tema, dicen, es la actitud impulsada por el congreso azul en el tema del artículo 58. Algunos opinan que se trata de frenar una vez más al senador Tabasqueño Graco Ramírez Garrido. Los enterados aseguran que la dedicatoria es para el senador panista Adrián Rivera Pérez.
es viernes y a pesar de todo, hoy toca.