lunes, 22 de diciembre de 2008

Ecosofía: Retos ambientales de Morelos. Primera parte

Luis Tamayo Pérez
La Jornada Morelos

Según informes de la agencia europea del medioambiente, una cuarta parte de los ríos Europa se encuentran tan contaminados que se les considera biológicamente muertos. En nuestro país, según informes de la Conagua, el 90 por ciento de nuestros ríos tienen algún grado de contaminación y ello no sólo por las descargas domiciliarias sino, fundamentalmente, por las que realiza la industria ecocida o los gremios tradicionalmente contaminantes (curtidores, mineros), los cuales han convertido a innumerables fuentes de agua de nuestra nación en verdaderas cloacas.
Nuestro río Apatlaco, así como sus diversos afluentes que recorren nuestro estado, no escapa a tal diagnóstico. Si verdaderamente tenemos interés en permitir a las generaciones venideras contar con un medioambiente sano es menester evaluar la situación actual, todo lo cual nos permitirá tomar las acciones necesarias para el bienestar medioambiental.
I. El calentamiento global.
Los gases de efecto invernadero (CO2, CH4, CFC, O3, óxidos de nitrógeno, vapor de agua, etc.), producto no sólo del metabolismo de la vida sino, en gran medida, de nuestras industrias, automotores y plantas generadoras de electricidad, conduce a un incremento y agravación de los fenómenos hidrometeorológicos (sequías, huracanes, inundaciones) los cuales se han convirtiendo en una verdadera plaga en muchas regiones de la tierra y que, en el curso de los años, han generado una creciente cantidad de “refugiados ambientales” (vgr. el gobierno de las Islas Maldivas, se encuentra gestionando la compra de tierra a Sri Lanka y a la India, pues calculan que, en pocos años, su territorio quedará cubierto permanentemente por el mar).
El calentamiento global convertirá, en las décadas venideras, a las tierras semiáridas (como Querétaro o Aguascalientes) en áridas (como Ciudad Juárez) y a las áridas en superáridas (como el desierto del Sahara).
Si recordamos que el norte de nuestro país, en gran medida es, actualmente semiárido y árido… ¿hacia dónde escaparán esos millones de mexicanos cuando sus terrenos devengan improductivos? Si desde el gobierno del país no se crea un programa de formación de viveristas los cuales, gracias a un correcto manejo del agua (mediante la construcción de colectores de agua de lluvia y, en general, un manejo racional del recurso para sus invernaderos) lo conserve y acreciente, el escenario de una, o de múltiples guerras, no está, de ninguna manera, descartado. Conservar nuestro Gran Bosque de Agua del norte de Cuernavaca es también esencial pues, como bien sabemos, los bosques son los principales atractores de agua.
No pueden pasar autopistas por ahí, ni debe fraccionarse, por el bien de todos hay que convertirlo en área natural protegida.
II. Degradación de los suelos
(erosión y desertificación)
El aumento de la temperatura a nivel global, al derretir polos y glaciares, no sólo aumenta el nivel de los mares, también afecta a los suelos y disminuye su fertilidad, lo cual conduce a la crisis alimentaria mundial actual. Como se informó en este medio el 30 de noviembre pasado, en nuestro país la importación de alimentos (fundamentalmente cereales), según informes del INEGI, se incrementó de enero a septiembre de 2008 en un 27.9 por ciento, alcanzando la enorme suma de 15 mil millones de dólares.
La deforestación que la humanidad realiza a todo lo largo y ancho de la tierra, destruye los suelos y su capacidad de retención de agua, es decir, acaba con la fuente de donde se recargan las aguas subterráneas que nutren nuestros pozos.
Nuestro altiplano morelense, según nos informaba el biólogo Ricardo Sierra Oteiza, ex delegado de la Semarnat en Morelos, verá reducida su producción de granos también a consecuencia del calentamiento global. Nuestra única defensa es la formación de toda una generación de viveristas, pero no productores de flores sino de legumbres y frutas, los cuales, a pesar del aumento global de la temperatura y la degradación de los suelos, puedan, gracias a sus invernaderos, surtir de alimentos a la población. Continuará.