martes, 17 de noviembre de 2009

Socavón de Tetlama, inviable para sustituir relleno de Loma de Mejía

Dulce Maya
CUERNAVACA. Según analistas ambientales morelenses, el proyecto de relleno sanitario ubicado en el predio El Socavón de Tetlama no es viable de acuerdo a la NOM-083-SEMANART2003. Paúl Vizcarra, analista ambiental, lamentó que intereses personales sean los que se mueven con la idea de cambiar la disposición final de la basura de Cuernavaca de Loma Mejía al socavón de Temixco, puesto que “ni Loma Mejía ni El Socavón son la respuesta que los ciudadanos esperan”.
Mediante un comunicado de prensa, Vizcarra advierte que la política de manejo integral de residuos sólidos, debe realizarse con base a lo establecido en la normatividad vigente. “La ley de residuos sólidos del estado de Morelos establece claramente en sus artículos 50 y 70 que es obligación de los habitantes del estado de Morelos la separación de los residuos sólidos desde la fuente, con el fin de facilitar su disposición finalmente adecuada. Esto quiere decir que al no separar los residuos desde origen ni tener una planta de minimización en Cuernavaca no se cumple con la ley, además se está desaprovechando la oportunidad de fomentar el reciclaje y con ello la creación de empleos en este rubro”.
Argumenta que el predio denominado como El Socavón es una zona impactada. “El hecho de que se esté realizando una parte de remediación basada en el protocolo de Kyoto con la extracción y quema de gas metano no quiere decir que se dé una remediación al 100 por ciento, sólo es una forma de mitigar el daño ambiental causado durante la operación de ese tiradero a cielo abierto que duró más de 30 años”, refiere.
Asimismo, subraya el hecho de estar a una distancia de tan sólo cuatro kilómetros del aeropuerto Mariano Matamoros, lo que impide el cumplimiento de la norma 083 en su artículo 6.1.1 (sobre el sitio de disposición final) y en cuanto a los programas de monitoreo de acuíferos resultaría imposible cumplir con la norma en su numeral 7.11.3, (del monitoreo de acuíferos), debido a que en una zona impactada con lixiviados y “la calidad del agua nos va a resultar ya contaminada antes de la construcción del sitio nuevo”.
“Los programas de monitoreo deben contar con puntos de muestreo que respondan a las condiciones particulares del sistema de flujo hidráulico, mismo que define la zona de influencia del sitio de disposición final, y por lo menos, dos pozos de muestreo, uno aguas arriba y otro aguas abajo del sitio de disposición final”, señaló.
Paul Vizcarra recordó que los parámetros básicos que se considerarán en el diseño de los pozos son: gradientes superior y descendente hidráulico, variaciones naturales del flujo del acuífero y estacionales del flujo del acuífero, así como calidad del agua antes y después del establecimiento del sitio de disposición final. La calidad de referencia estará definida por las características del agua nativa: “lo que no existe en El Socavón”, advirtió.
“Parece pues, que al hacer las cosas a capricho como sucedió con Loma Mejía, los ciudadanos resultan afectados y en consecuencia nuestras futuras generaciones, tanto en la salud como en el medio ambiente. Ojalá que en Morelos ya se tome de una vez por todas una política ambiental de manejo integral de residuos basada en los principios legales y con participación concensuada de gobierno y sociedad en base a acciones de desarrollo de infraestructura que realmente sean viables y sobre todo encaminadas a revertir el cambio climático”, concluyó.