martes, 14 de abril de 2009

La lucha por el medio ambiente es una herencia de Zapata

Francesco Taboada Tabone
La Jornada Morelos

A 90 años del asesinato del General Zapata, la lucha del Consejo de Pueblos por salvaguardar los recursos naturales de nuestro estado y la resistencia del movimiento contra el basurero de Loma de Mejía son dos expresiones sociales que caminan por la vía del zapatismo histórico. Emiliano Zapata, en varios de los documentos que salían del cuartel general en Tlaltizapán, firmaba con el lema: “Tierras, Aguas, Montes, Justicia y Ley”, de esta manera incorporaba a los valores humanos de convivencia, la preservación de los elementos naturales, principalmente el agua, fuente esencial para la reproducción cultural de la vida campesina e indígena en Morelos.
El teniente del Ejército Libertador del Sur, Galo Pacheco Valle, con quien llevé una amistad en los últimos años de su vida, mencionaba constantemente la preocupación del General por preservar las áreas comunes que son sustento de los pueblos: “Tenemos que cuidar nuestros montes, de ahí viene el agua que necesitamos para nuestras siembras”, decía don Galo parafraseando a Emiliano. Esta visión no es espontánea del zapatismo, ya en el México prehispánico era fundamental para el desarrollo de las sociedades el concepto del Altépetl, “cerro de agua”, en donde se genera la vida y de donde vienen los grupos étnicos primigenios que poblaron Tlahuic.
Así, basado en un proyecto civilizatorio propio, en el reparto agrario que se hizo durante la llamada Comuna Zapatista en 1915, cada comunidad quedaba protegida con sus tierras de uso común, de donde sacaban leña para cocinar, animales y plantas para su alimentación, plantas medicinales para curar dolencias y sobre todo, esas áreas representaban el lugar en donde los mantos freáticos se abastecían de agua para el riego de las tierras de labor y para el agua potable. Para el zapatismo, la comunidad, la tierra agrícola y la reserva de uso común, eran indisociables y formaban parte del equilibrio armónico que cualquier sociedad debe tener.
A nivel regional, el zapatismo establecía este mismo equilibrio entre la ciudad y el campo. El cardenismo heredó esta preocupación y en Morelos decretó Parque Nacional a Tepoztlán y sus áreas comunales y área de Protección Forestal a Cuernavaca y sus barrancas. Hoy, los gobiernos federal, estatal y municipal ignoran esta herencia revolucionaria y otorgan permisos a diestra y siniestra para urbanizar en áreas protegidas (basurero en Loma de Mejía), en tierras agrícolas y comunales (construcción de unidades habitacionales los municipios de Emiliano Zapata, Xochitepec y ejido de Chipitlán en Cuernavaca), en sitios sagrados (desarrollos residenciales en El Texcal y el manantial Chihuahuita) y en áreas con vestigios prehispánicos (construcción de caminos para los camiones de PASA en las barrancas del poniente de Cuernavaca).
El cinismo, resultado de la falta de preparación de los funcionarios, llevaron al gobernador a exponer en el Foro Mundial del Agua en Estambul, Turquía, que su gobierno trabaja en acciones concretas a favor del medio ambiente. Aquí cabe hacer una aclaración para los turcos, extensiva a los morelenses: El programa de rescate del río Apatlaco y la reciente declaración que confiere al manantial Chihuahuita el estatus de área natural protegida perteneciente a la Reserva Estatal de Montenegro, surgen por iniciativa de los pueblos y no del gobierno quien ya había otorgado permisos nocivos para la cuenca.
La movilización de los 13 Pueblos y del frente de afectados por el basurero de Loma de Mejía son los verdaderos protagonistas que han conseguido detener parcialmente la devastación que el gobierno panista ha emprendido. Afortunadamente nuestra película 13 pueblos en defensa del agua, el aire y la tierra se exhibió en el Foro del Agua en Estambul y obtuvo un premio, logrando así que la palabrería del gobernador fuera contrastada con la realidad que muestra la cinta.
Considero que los candidatos a servidores públicos deberían estudiar el zapatismo, es inadmisible que a casi un año del centenario de la Revolución, funcionarios ignoren la historia del estado que pretenden gobernar.
* Francesco Taboada es autor de los largometrajes Los últimos zapatistas y 13 pueblos en defensa del agua, el aire y la tierra. Estudia la maestría en Estudios Mesoamericanos en la UNAM.